lunes, 9 de marzo de 2009

En fin… las cosas llegan tarde. Como los trenes. Como los botes que cruzan un río. Esa tristeza es de las vigas, de los puentes con autos viejos. Algo me dice que hay que escribir para vivir. Qué es ser escritor. La novela empieza en Waco. Texas. En un cruce de vías y exilio. El escritor es latinoamericano. Estudió en un colegio privado. Esconde las botellas de alcohol entre los libros. A veces es feliz. Qué es la felicidad. El amor es como las flores de un cactus a media luz. Nada más. Esa mujer se irá y así la trama. Triste. Gris como el pelaje de un asno. Hay bares. Ventanales con cuadros de la Boca. Y ella también se irá. Es otoño. Hay poca ropa en el placard. Fotos de otros con otros. Dónde estoy. El escritor sabe cómo dinamitar a los personajes. Y siempre las cosas llegan tarde.
Un pájaro. Rejas perpendiculares a la ausencia. Los temas se repiten. En Waco detrás de un puente hay un charco de desconcierto. Otros publican en diarios y revistas. Están acá o allá. En la línea del éxito. El escritor corrige ciertos adverbios de lugar. Modos de ver.

Algunos errores tienen contraseñas.

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