jueves, 5 de marzo de 2009

Dos hombres subidos a un automóvil
Dock Sur
La anemia de los callejones sin luz
Puentecito
Mi padre en el falcon verde
Villa Domínico
Una perra con nombre de gato
Esa mujer que te dijo una vez: “la tenés grande”
Amigos reducidos a cenizas
Esos carteles luminosos del Distrito Federal
Las balas de goma
La imposibilidad de terminar una novela
La astucia de los superhéroes
La anticipación precoz de la desgracia
Nadie llama de la costa azul
Esta lluvia que empapa las tumbas con rencor
Los balazos de los secuestradores
Los culos alquilados con afán
Tras los pasos
De una ciudad perdida
El anonimato de las travesuras
Hombros mostradores
Alguien que llama a las tres de la mañana
El libro marcado en la página doscientos dos

“no te molesta estoy sangrando un poquito”

2 comentarios:

Nina dijo...

Me pregunto por qué la falta de títulos en los escritos de Andrés Boiero. Será, tal vez, que quiere que sus textos sean tan anónimos e inrotulables como sus travesuras (¿?).
Con o sin título, merece una muy cálida felicitación por ellos!
Un beso

Anónimo dijo...

El título al comienzo condiciona al escritor; el título al final la interpretación de quien lo lee.

Lo suyo es ir descubriendo la escencia mientras se la lee...