sábado, 21 de febrero de 2009

Él a mi lado con la mirada en otro lugar que no es éste o aquél. Tal vez sea ese pueblo de su infancia, esos trenes y esas dudas. Su madre con cien rosarios y quince perros. Él a mi lado en ese cabaret rodeado de una soledad adyacente. Fuma. Abre y cierra el encendedor de bencina. Ojos entre los cuerpos. Morenos. Desdentados. Hombres con bocas ametralladas. Yo cerca con el revólver en la cintura. Sumergido en un anonimato que lo permite todo. Todos cargados. Él se la acomoda y la muestra. Es larga. Ella no entiende qué pasa y me pregunta algo sobre el dinero. Digo sí o no y me altera esa cumbia pisoteada por la clandestinidad. Él la tiene angulosamente adiestrada. Ella va hacia el mostrador y habla con alguien de pelo trenzado. El Apache me hace una seña y sonríe. Es un mamón braguetudo que hace que el asunto funcione y estampa su figura legendaria entre las piernas de los moribundos. Él pide un trago. Ella se reencuentra con el hábito y ejerce una presión sobre el sustento. Así él la penetra por atrás y ella grita. Y ese grito desorienta el vuelo de la bestia. Y se rompe un vaso. Alguien se corta un dedo. Y la música pide otro culo. Ella baja la cabeza porque duele. Y no hay calambres.

3 comentarios:

lula dijo...

... y una negrura que ni las mismas calles más negras tienen en sus profundidades de barro, se nos entra en los ojos, mientras tras el espesor de la vidriera que da a la calle pasan mujeres honradas del brazo de hombres honrados...


(las fieras)

Ramiro dijo...

que blog t' echaste andres...
y que colaboradores de lujo...
me gustaria saber de donde es la cita que pusiste en tu perfil...

"...nunca intentes meter a último momento tu vida en una valija barata. No intentes salvar los libros. No uses nunca tu mejor sobretodo. Ten lista una mochila ligera. Llévala a la oficina. Llévala a casa de tus amantes. Ponte siempre ropa resistente y botas. No intentes nunca salvar a tu familia..."

un abrazo grande!

Ramiro

Anónimo dijo...

Hay las nenasss, te estan acaparando el blog. Pone orden querido.