viernes, 3 de octubre de 2008

Preparativos de viaje de M. John. Harrison publicado por la editorial Interzona en el año 2004 es sin duda un acontecimiento literario digno de mención. ¿Por qué? Pocas obras escapan a esta pregunta. Harrison hilvana solventemente las historias de personajes olvidados. Personas, objetos, sonidos que de por sí son sistemas ecológicos que funcionan como un Todo. No solo son impecables los relatos de Harrison sino que se añade brillantemente, a esta edición, la traducción de Marcelo Cohen.
Aplausos.
Quiero detenerme en ciertos detalles editoriales, más allá de la literatura y de sus autores hay una cuestión insalvable para los lectores voraces: el libro interpretado como un objeto. El libro acariciado en su textura, en su diseño, en su composición estructural.
Preparativos de viaje es un fetiche incomparable. Un detalle exquisito: después del relato “La ciencia y las artes” nos encontramos con un epitafio que corona la finalización del libro. Transcribo:

“ Para la realización se utilizó papel bookcel 65 g/m2 y para las cubiertas papel ilustración mate de 240 g/m2 . Los textos fueron compuestos en Sabom y News Gothic en sus variables regular, oblique y bold…”.
Aplausos.

Desnudar la anatomía de este cuerpo es sin duda parte de una apetitosa literatura. Literatura que va más allá del relato y del objeto y que a su vez es el relato y el objeto.
Volviendo a Harrison (en realidad nunca me aparté de él, estas aristas mencionadas son parte de una geometría infinita que se refleja no solo en un lector ocasional sino en un universo transversal y autónomo que conjuga en cierto instante una mueca invisible en el rostro del autor) digo: los relatos de Harrison son una pieza de relojería, su “tic-tac” marca un pulso en la lectura, un pulso en las habitaciones desérticas de las escenas, en las ventanas cerradas, en las vías, en las plazas… en los barrios marginales.
Aplausos.
Hay un otro lado después de Harrison: una costa salvaje desprovista de sintaxis. Un no-otro. Un no-lugar.

“- Estoy sangrando un poquito -dijo-.No te importa, ¿no?"

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