lunes, 11 de agosto de 2008

Será de otro modo. La lluvia. El aullido. Y ese perro tuerto que lame las heridas. Atrás están los caminos, los galpones y esas arterias de acero que tensan la mirada. Hoy no es hoy. Es otro día.
Bebo en la madrugada y todo parece estar en su lugar.
Las botellas ordenadas entre mis ojos. Tu cuerpo presente en todo demás. Esos o aquellos artificios que nunca entenderemos.
Escucho una risa. Un lobo cruza la calle.

¡Salud!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias por devolverme tus palabras.
Viste que alguna vez vimos el mar?
Te quiero y te querr� siempre, no lo olvides.

Anónimo dijo...
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