martes, 19 de febrero de 2008

Será lo que no dije. O no escuché. O no dijiste. Será la astucia de hacer-nos otros.
Casi ninguno. Casi invisible la caricia de tus ojos.
Será ese espejo que para él es domingo pero en nosotros es viernes. Ese invierno que ocupan tus labios. Esos escuderos desconocidos que nos arrojan al tiempo.
¿Qué será lo demás? ¿Qué seremos en los de-más? Sólo una risa o tal vez una noche o quizá, varias noches que son siempre las mismas: buscarte-buscarme. A-busarme.
¿Para qué o para quién? si nuestros cristos están colgados de espaldas.
Y te cubrieron de perdón, de palabras ajenas y esas manos no eran las mías. Y esas piernas tampoco. Así el miembro cabalgante entró y salió llevándose la ilusión y las caras. Los gestos nunca vistos. Así fue y así lo viví. Tambaleante entre las esferas de lo posible o como dicen los poetas: aturdido de silencio.
Entonces. Estas líneas que no tienen un regreso. Estos abrazos que aúllan como perros.
Y los amigos son cada día menos. Los destinos cada día más. Allá están los cuerpos enredados en tus cuerdas vocales. Allá están los a-dioses feroces, sin remedio.

una vez lo dijimos… (¿te acordás?).

2 comentarios:

dominga dijo...

me pregunto yo si servirá de algo tanta tenebrosa reminiscencia...

un beso enorme

dominga dijo...

fe de erratas: "amarga reminiscencia"