viernes, 11 de enero de 2008

Crecida y cosecha

Creo que fue este invierno
Cuando las ramas desnudas de los árboles,
Y la luz escarchada en tonos sepia
Entraron a casa sin avisarnos.

La sangre de las uvas entintó tus labios
Y enturbió tus ojos como un pozo de campo
Los pájaros no fueron más que un ruido molesto
Atascado en los oídos lastimados

La tierra ardió enrojecida en la viveza de su reflejo
Y el sol dibujó nuestros rostros hiriéndolos de indiferencias.
Recuerdo que los días fueron largos
Nuestras noches frías
Mi boca la miel
Tus brazos el diluvio.

Creo que hoy caerá la primera hoja
Justo cuando sólo necesites un minuto

Y no trescientos sesenta y cinco días
Para confesar que mi presencia
No te seca la boca, no te florece la piel,
No te congela,
Ni te calienta.


F.de.L

2 comentarios:

los perros románticos dijo...

es el calor de la palabra cuando se desprende lo que nombra, es leer la poesía en un estado anterior a lo poetico.


boie

Pablofe dijo...

Bueno, ya lo dije.