lunes, 8 de octubre de 2007

nunca vimos el mar...

entonces quedaron las ausencias. las torpezas. las fotos entrecortadas. la cama sin hacer.
allá permanecerán sepultadas las ratas de los poemas.
él heredará tu sonrisa, tu falacia de mujer protagonista, tus horrores. heredará mis miedos, las caricias que nunca te di, las incertidumbres de una neblina pasajera.
él será tu paladín. como tantos otros o como ninguno más.
acá se arrastran los gusanos de tu cadáver. acá las sombras caminan por el cementerio. la poesía tiene las garras de un águila. lo escribo. lo evoco. lo provoco. porque hay ciertas noches en las que la bebida no alcanza y los cuerpos repugnan. hay ciertas noches que se echan como un perro sobre el alma.

¿sabías?

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