miércoles, 25 de julio de 2007

alguna vez...

te sentías solo. era viernes. te tenías que encontrar con ella. hay poca plata, algunos años, algunos sustratos del pasado, poca ropa; pero muchas ganas de darte una oportunidad. cómo se llama. no sé. no importa. pero esa noche querés terminar en su cama. olés a sexo. te probás la camisa del año pasado. es trivial, ella nunca te la vio puesta. salís. libre. expectante. enumerando las primeras palabras. el colectivo se demora. viajas colgado. llegás. ahí está la esquina de Buenos Aires por la cual tu corazón late apresurado. te parás. sacás tu pipa y fumás. entre bocanadas, ella emerge desde algún lugar. es más alta de lo que pensabas, tiene el cabello suelto. todo se acerca: ella-vos, vos-ella, tu boca, el saludo, el contacto con la piel. sudor. tiene unos pechos hermosos. firmes. Caminan algunas cuadras. risas. estallidos. nombres desconocidos. por unos segundos te imaginás besándola. un bar. un vino. mareos sordomudos. las cosas se alejan: el mozo, la mesa, las sillas, tus piernas, ecos... la mano cae en el escote.

por fin el mar...

1 comentario:

susana dijo...

Me gusta mucho como escribis, la manera de narrar, la sensación que dejás. Un gusto.